Estalla la 'ciberguerra'
¿CÓMO será la guerra del futuro? Ésa es una pregunta que se repite a través de los siglos. Todo buen estratega tiene su teoría sobre la evolución de los conflictos. Y todos coinciden en que las guerras tienden a ser cada vez más incruentas. Lejos quedan ya las sangrías que ha sufrido el Viejo Continente, que diezmaban su población cada vez que estallaban las hostilidades.
PAMPLONA. Un instructor militar señalaba no hace demasiado tiempo a un grupo de cadetes que "en la guerra moderna es más efectivo herir a un enemigo que matarle".
Y es que sustituir a un hombre por otro es sencillo y barato, pero evacuarle y curarle supone un gran desembolso en dinero y personal militar. Ahí está la clave; la guerra del futuro tiene que ser rápida, efectiva y barata. Por ese camino van los gobiernos de Rusia y Estados Unidos, que llevan varios años reduciendo sus impresionantes arsenales nucleares de costoso mantenimiento y modernización.
Todos los ejércitos apuestan por la tecnología con la esperanza de ganar un enfrentamiento con rapidez. Incluso muchos de los modernos planteamientos bélicos parecen más producciones de Hollywood que del Pentágono. Primero fue la llamada Guerra de las Galaxias que impulsó Ronald Reagan, un actor de cine venido a presidente de los Estados Unidos, y que entusiasmó a la familia Bush con su cinematográfico planteamiento de la defensa nacional. Ahora, con el escudo antimisiles estadounidense ya perfilado e iniciado su periodo de instalación, la idea ha abandonado la categoría de futuro. Ahora la película de moda en los estados mayores de los ejércitos más avanzados del planeta es Juegos de Guerra. En esta cinta, un hacker adolescente entra en el ordenador que controla la seguridad de Estados Unidos y provoca que el país inicie los protocolos de ataque nuclear. Pues bien, esta película quizá ya se podría dejar de clasificar como ciencia-ficción.
objetivo: Israel La primera semana del año, entidades bancarias israelíes sufrieron un ataque de hackers saudíes que dejaron a la luz las claves de miles de tarjetas de crédito de ciudadanos de Israel. El ataque fue real, tanto fue así que un judío de 18 años era detenido tras comprar un equipo de música, un iPhone, un home cinema y una serie de aparatos más utilizando las claves hechas públicas por los piratas informáticos saudíes. El ataque fue calificado por Israel como una violación de su soberanía equiparable a un acto terrorista.
La réplica la daba un pirata informático israelí apodado Hannibal aseguraba haber logrado acceder a las cuentas bancarias de 10 millones de usuarios iraníes y saudíes y amenazaba con provocar miles de millones de daños si Irán no cesaba con sus amenazas a Israel.
la nueva violencia planetaria La empresa de seguridad informática MacAfee realizaba el pasado año un escalofriante informe en el que señalaba que habrá que "esperar a ver si las guerras cibernéticas se convierten en otra forma de violencia planetaria", ya que según el informe "cuentan con el potencial de serlo" debido a que "nuestro mundo está ya tan basado en la tecnología que estas amenazas serán cada vez más constantes".
Ahora bien, si un joven hacker puede acceder a las claves de seguridad de miles de tarjetas bancarias, qué no podrá hacer un grupo de expertos con todos los medios que puede brindarle un estado moderno. ¿Podrían hacker rusos acceder a los códigos de las armas nucleares norteamericanas? ¿El Pentágono podría inutilizar los programas de lanzamiento de los misiles rusos? ¿Sería posible inutilizar los ordenadores de los sectores claves de un país y lograr paralizarlo? Ésas son las cuestiones que, a contrarreloj tratan de responder las brigadas de cibersoldados creados por los estados más potentes del mundo. La meta sería protegerse de un ataque de este tipo y a la vez ser capaz de someter a cualquier país enemigo sin disparar un solo tiro.
Consciente del posible uso bélico del ciberespacio, Estados Unidos inició en 2010 un programa de reclutamiento de jóvenes hackers para crear una división de 10.000 cibersoldados que trabajen directamente para el Gobierno, un trabajo por el que cobrarían la nada despreciable cantidad de 100.000 dólares anuales. Una prueba de que la Casa Blanca se ha tomado muy en serio el asunto.
Algo más tarde ha reaccionado Rusia, pero el Kermlin ya está manos a la obra. El pasado 28 de enero, el jefe del estado mayor de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, general Nikolai Makarov, declaró que "Rusia tiene que estar preparada para rechazar guerras informáticas". Makarov señaló en la Academia de Ciencias Militares de Moscú que "el centro de las operaciones de combate se ha desplazado actualmente desde tierra firme y el mar hacia el espacio y la informática, incluida la seguridad cibernética. En ambos se desarrollan las respectivas concepciones de librar una guerra. Por nuestra parte estamos valorando con qué eficacia y calidad lo hacen los principales países occidentales".
El general aseguró que el primer periodo de toda guerra adquiere una importancia decisiva para su desarrollo y desenlace. Por eso "las campañas militares se realizan en un tiempo más reducido, pero con mayor dureza". En este concepto de guerra moderna entrarían de lleno las batallas del ciberespacio ya que "la alta tecnología y los nuevos métodos de hacer la guerra permiten reducir sustancialmente el número de efectivos de las Fuerzas Armadas", señaló Makarov. La ciberguerra es una realidad, sus soldados están dispuestos a entrar en combate, los objetivos están sobre la mesa y solo falta que alguien de la orden de ataque.
FUENTE:http://www.noticiasdenavarra.com/2012/03/07/mundo/estalla-la
